Awilda Sterling Duprey: Trazos en el aire…

Awilda Sterling Duprey: Trazos en el aire…
Esta colección de Archivo Negro reúne fotografías de Awilda Sterling Duprey, artista visual y pionera del performance afro-puertorriqueño, capturadas en una sesión íntima donde manifestó su grandeza como danzadora y heredera del legado de Sylvia del Villard.

Una tarde del otoño de 2018 se nos ocurrió invitar a Awilda Sterling Duprey a participar de las sesiones de fotografía que estábamos realizando para la primera edición de Revista étnica y la sección de la Red Afro. Espacio dentro de la revista que busca agrupar y recopilar información de las personas negras y afrodescendientes que realizan aportaciones significativas en nuestra sociedad. Este espacio busca llenar un vacío que lamentablemente no está en nuestras escuelas y universidades. Y era imprescindible que Awilda Sterling Duprey fuera parte de los rostros y personas que fuimos documentando. En la llamada no faltó la chispa y la emoción que encuerpa Awilda en todo momento. Su voz nos brindó la certeza de invitarla a participar con decenas de personalidades más. Su ingenio rápido se manifestó y me dijo: ¡Ya sé como quiero las fotografías! Inmediatamente me dio instrucciones. Me explicó que debía ser un espacio oscuro, que el fotógrafo debía poder manejar la luz, las sombras y el movimiento en excelencia y que iba a utilizar un vestuario de una pieza de performance que estaba en función para ese tiempo. Seguí instrucciones y de inmediato coordiné un espacio en  el teatro de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Carolina, donde también realizaríamos otras fotos, con otros dos grupos para la Red Afro. Esa tarde tuvimos el teatro para nosotros. Allí, Awilda, Johnny de los Santos y yo tuvimos la dicha de presenciar un performance íntimo con ella. Hicimos pruebas fotográficas que satisficieron a la artista que establecía en cada acción y movimiento su grandeza como artista plástico, danzadora, coreógrafa y artista del performance.  Recuerdo cuando luego de ayudarla a acomodar la pieza que le cubría los ojos nos dijo: “A pues, estamos listos”. En cada mano aguantó con una fuerza delicada los irúkes. Levantó las colas de caballo, las sostuvo en el aire con firmeza en posición de guerrear y comenzó a danzar. Hace unos años había escrito un poema para Awilda y allí frente a mis ojos y el lente de Johnny, vi este verso manifestado:

eres poesía en movimiento
el Caribe africano danzante
deidad
defuerza, determinación y carácter.

Aquella tarde pude entender la fuerza transformadora de Oyá. Pude entender que en la fuerza y en la guerra hay belleza, siempre y cuando se es estratégica. Pude entender que la grandeza de Awilda Sterling Duprey vive en su espíritu y se manifiesta en sus movimientos. Su belleza y su carácter lo encuerpa en la firmeza de sus pies, en como afinca sus caderas y sus rodillas creando un balance preciso y en cómo su torso gira en armonía con sus brazos y sus manos para conjugar sus trazos en el aire.  Nunca olvidaré aquella sesión fotográfica, que fue como ninguna otra.

Aprovecho para compartir en esta entrada el escrito que redactó nuestre queride Al Rosa para la sexta edición de Revista étnica con el título Trazos en el aire:

Ella lo logra, repetidamente, desde hace décadas. Transgrede el aire con la misma intencionalidad con que aterrizan sustrazos en un canvas. Para Awilda Sterling Duprey, artista visual y del performance afro-puertorriqueña, pionera de las artes del performance en Puerto Rico, la práctica artística ha sido siempre un espacio desde donde acuerpar rutas de liberación.

Sterling Duprey ingresó, a sus 16 años, al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. En ese de venir cruzó sus caminos con Sylvia del Villard, su eterna maestra. Sylvia, escritora, poeta, declamadora, bailarina, actriz y una de las primeras artistas del performance afro-puertorriqueño en reclamar su práctica como una plataforma de concienciación antirracista, activó infinitos portales afro-centrados para Sterling Duprey.

Bajo la tutela artística de Sylvia, Sterling Duprey viajó a Nueva York en su juventud, como bailarina del colectivo de danzas afro dirigido por Del Villard. Allá, Sterling Duprey, a pesar del frío, dejó su huella afro-centrada en el aire. Con los años, Duprey volvería a Nueva York, dimensionalizaría aquella huella, esta vez, con pintura. Estudió esta disciplina en el Pratt Institute de 1977-1979.

En suelo neoyorquino, entrenó Danza Experimental con Merián Soto, Trisha Brown y Dana Reitz. En este tiempo cruzó caminos con el artista visual Pepón Osorio, con quien configuró una longeva complicidad artística y afectiva. Al regresar a Puerto Rico, Sterling Duprey devino en una de las miembras fundadoras de Pisotón, primer colectivo de danza experimental en Puerto Rico.

Para Sterling Duprey, su práctica artística siempre ha existido en tanto y en cuanto articula una relación con el otro, el espacio, y el cosmos energéticos desde donde se mueve. Es así, que surca el aire. Años de práctica la sitúan como una de las principales artistas visuales afro-caribeñas contemporáneas.

En Puerto Rico, en 1996, fue una de las artistas que dijo sí a participar en Paréntesis: ocho artistas negros contemporáneos. Esta participación, un gesto a favor de la visibilidad de prácticas artísticas negras en Puerto Rico, palpitó en su carrera un momento crucial, en el cual el legado de Sylvia del Villard cobró vida, como tantas veces, en el transcurso de los años, en la obra de Sterling Duprey. Sterling Duprey, investigadora incesante del movimiento, ha hecho de la espiritualidad un camino, desde donde profundizar su movimiento. Así, cuando danza, nunca danza sola, sino en comunión con su ancestralidad, y sus guías.

Una de sus obras recientes se titula blindfolded. En ella, Sterling Duprey venda sus ojos, y pinta sobre un canvas. En este acto, Sterling Duprey propone movimiento vivo, feroz, desde una profunda escucha interior. El color, el movimiento, y la venda se vuelven cómplices, y quien esle acompañan, testigos de trazos corpo-visuales.

Por décadas su práctica artística se ha extendido hasta Anguila, Barbados, Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, St. Croix, St. Kitts, St. Lucía, Ciudad de México, Nicaragua, Trinidad &Tobago, Venezuela, Brasil, Ecuador, España, Portugal, Berlín, y Estados Unidos, entre otros.

Aunque Sterling Duprey nunca ha creado en busca de reconocimiento, han sido plurales los espacios que han reconocido, y celebrado, su vivo legado. Entre estos, destacan la Casa de Histriones, en el 2006, en un homenaje gestionado por la profesora y teatrista afro-puertorriqueña Jessica Gaspar; el Whitney Museum of American Art de Nueva York, al incluirla en su bienal, en 2020; Italia, al incluirla en la bienal de Venecia, en 2024 y Brasil, al invitarle a participar en la decimocuarta bienal de Mercosur, en el año 2025.

El 11 de septiembre de 2025, la reconoció la Universidad de Puerto Rico, en un homenaje institucional, de reparación en lasartes titulado TRAZOS: homenaje en movimiento vivo a Awilda Sterling Duprey.El tributo conceptualizado por Alejandra Rosa y la doctora Marielba Torres,desde el proyecto Tiznando el País: visualidades y representaciones, incluyóoradores invitados, y el estreno de Las Juntas, una pieza de danzaantirracista, una pieza tributo a Sterling, dirigida por la artista delperformance Awilda Rodríguez Lora.

Las Juntas,acuerpada por un cuerpo de baile estudiantil, incluyó la declamación de lafundadora de Revista étnica, Gloriann Sacha Antonetty Lebrón,y contó con el acompañamiento musical de Papo del Valle —quien fuera músico de Sylvia del Villard—y Mariela Solís.

En Trazos, un Teatro de la Universidad de Puerto Rico lleno a capacidad, ovacionó a Awilda Sterling Duprey. Estaspalabras e imágenes son nuestro modo de extender en el tiempo esta ovación.

Antes de Trazos, en el 2024, la Universidad del Sagrado Corazón dedicó a Sylvia del Villard el décimoaniversario de su Programa de Danza. En este homenaje, gestado por AwildaRodríguez Lora, en colaboración con Archivo Negro, Sterling Duprey rindiótributo a su maestra.

En esta edición de la Revista étnica, continuamos el tributo a nuestras mayoras. En celebrarles, reivindicamospresentes; y honramos los infinitos frentes de liberación convocados por ellas, en nosotras.