
por Karmen Rebecca Rosa Encarnación
No es posible hablar de la lucha de este archipiélago sin hablar de las luchas de Vieques, y es imposible hablar de las luchas de Vieques sin poner a las mujeres negras al centro y al frente. Soñamos con la colección fotográfica de Vieques luego de encontrarnos con la cronología de Activismo Viequense por Mujeres que Katherine Martínez Medina, viequense, organizadora agroecológica y participante de Afrojuventudes, construyó. Empezamos a crear el esqueleto de la colección en el Festival de la Lucha Viequense de 2025. Judith Conde, —entre tantas otras cosas— cofundadora de la Alianza de Mujeres Viequenses (AMV), compartió con nosotras la importancia de las duplas y la participación intergeneracional desde la concepción de la Alianza. Ellas describen las duplas como:
Mentoría en hermandad. El mismo consiste en que dos mujeres, una joven y una más adulta deciden intencionalmente acompañarse, y desde el respeto y el amor trabajar juntas en asuntos comunitarios. Esta unión intergeneracional la llamamos: Las Duplas. Las Duplas trabajan conjuntamente generando ideas y soluciones para atender las necesidades de las mujeres viequenses, su familia y comunidad.
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Judith comenzó llevándonos a nuestra mesa, durante el Festival de la Lucha Viequense, una caja que había conservado con fotos de su devenir político, los procesos de fundación de la AMV y estampas familiares. Desde la Plaza Pública en Vieques pudimos ser testigos de los frutos de la lucha que se lleva dando ya hace varias décadas y que, se continúa sosteniendo. Escuché a Mayra Díaz Torres de Colectivo Ilé, decir una vez sobre la gesta intergeneracional, que ella no creía en el “pase de batón”, sino en la DISTRIBUCIÓN del batón y, a mi entender, era este ejemplo que tenía ante mis ojos a lo que ella se refería. Ese día también sostuvimos conversaciones con la poeta Mariposa Fernández; vimos a las compañeras Migdalia y Adelmarí (madre e hija) bailar calipso de la mano y a la Alianza de Mujeres Viequenses abrir sus puertas para prestar sillas, mesas, carpas y todo lo que hiciera falta con la confianza y el amor como brújula.
Las fotografías que vimos en el Festival contenían las caras de las mujeres de la Alianza como parte del proyecto académico de Judith Conde, con retratos de Deevah Meléndez, Rostros y voces para una cultura de paz, además de fotos de espacios claves en la lucha en contra de la militarización de Vieques, como el Campamento Justicia y Paz, la antigua sede de la Alianza de Mujeres Viequenses, algunas marchas en la calle y talleres que se llevaron a cabo.
Nos volvimos a encontrar con Judith meses después, esta vez desde Casa étnica, para que pudiera hablarnos con más detenimiento sobre las fotos y para que tuviera la oportunidad de traer otras que se pudieran haber quedado. Aquí se circula la historia, pues en esta segunda ocasión Judith nos trajo fotografías de sus talleres con la niñez, de las playas en Vieques, de su maternidad, de la solidaridad entre Vieques y Nueva York y muchos otros elementos que le añadieron dimensiones a lo que ya conocíamos y que ella nos empezó a contar en el Festival.
El proceso de revisitar las fotos y las historias que contienen también develó una de las luchas con mayor urgencia: la lucha por la salud. En “la colonia de la colonia” como algunas compañeras viequenses se refieren a su Isla Nena, la lucha por la salud ha sido una incansable y consistente. Hace ya varios años exigieron la construcción de una sala de parto en Vieques, en la que el primer niño que nació fue el nieto de la compañera Zaida. Ya en el 2025 esta sala de parto no existe y no ha existido por los pasados años; incluso en el mes de junio, Karishaly, una joven viequense, parió en una avioneta que saldría a un hospital en Isla Grande.
El problema de salud no se limita a la lucha por un hospital o una sala de parto, es expansiva al acceso a una vida saludable y digna,con alimentos frescos, transporte de calidad y acceso a vivienda. Nos falta mucha gente que sale en las fotos, las abrumadoras tasas de cáncer que viven las personas en Vieques como resultado de las maniobras militares que contaminaron sus tierras y la complicidad del Estado, se las llevaron.
Y así, mientras conversábamos con Judith en Casa étnica sobre el trabajo para sacar la Marina y la gran cantidad de compañeras que murieron a causa de distintos tipos de cáncer, el teléfono de Judith sonaba; las noticias y redes sociales estallaban con la posibilidad de reactivar la base militar en Vieques. El gobierno norteamericano ha hecho un despliegue militar en el este de Puerto Rico, en nuestras tierras, aguas y aire. Utilizaron nuestro archipiélago, una vez más, como punto estratégico para expandir su imperio, bombardear embarcaciones e intervenir con Venezuela.
Por lo menos tenemos la certeza de que seguimos aquí multiplicándose y resistiendo a las políticas de muerte que nos impone el imperio. La apuesta de la Alianza por llevar a cabo una lucha intergeneracional hoy nos asegura que continuaremos el legado de quienes vinieron antes y que lo compartiremos con quienes lleguen.